La
vida es una emoción inteligente
que
en su continua expansión acepta y supera todos los desafíos.
A
veces, nuestra vida nos impone retos para que podamos superarnos como personas.
Cuando necesitamos crecer y afrontar el destino, los seres humanos siempre
hemos buscado aliados y conocimientos que puedan ayudarnos a superar
todos los desafíos, cuando los encontramos todo se hace mucho más
fácil y es más fácil superar los obstáculos o lograr
nuestro propósito.
Quizá
desde la primera noche del mundo, el ser humano ha mirado a las estrellas tratando
de comprender el sentido de la vida y de su vida. En esta observación
no le ha sido dificil contemplar que ahí arriba se repiten determinados
ciclos. Los más evidentes son los de la luna, que crece, mengua, desaparece
y vuelve a mostrar su brillante faz de una forma regular y precisa; también
el retorno seguro de la primavera, del verano y del invierno y su repercusión
en las cosechas y hasta en la vida social y personal.
Observando lo
que ocurría en el cielo fueron dándose cuenta que esos ciclos
se corresponden de alguna manera con lo que pasa en la tierra. Así fue
fácil relacionar los ciclos de la luna con la menstruación de
la mujer, el crecimiento de las plantas, las mareas y los diferentes estados
emocionales de muchas personas. A esta continua observación de lo que
ocurre en el cielo y su relación con lo que pasa en la tierra se le llama
Astrología, una ciencia que tiene miles y miles de años de antigüedad
y, que con el tiempo, también ha evolucionado.
La gran aportación
de la astrología es hacernos comprender que el cosmos que vemos fuera
se corresponde con el cosmos que llevamos dentro. Hoy día esto es fácil
de comprender ya que la física atómica nos ha mostrado un mapa
del ser humano donde somos nubes de electrones y otras partículas flotando
en nuestro interior como un fantástico microuniverso. La vieja frase
hermética de "como es arriba es abajo" ha quedado demostrada
con los datos de la ciencia.
En este siglo
que acaba de comenzar, heredero de la revolución mental y los descubrimientos
psicológicos del siglo pasado, la exploración de la mente humana
y de sus poderes subconscientes, se revela como el mayor factor de crecimiento
y avance posible para la humanidad desde un punto de vista personal.
Y aquí
es donde la aportación de la experiencia y la sabiduría acumulada
durante miles de años de la astrología puede aportar su mayor
tesoro. Más que hablarnos del futuro lo que ahora hace es hablarnos del
ser humano y sus poderes, de sus astros o dioses interiores, de cómo
reconocerlos, darles un sentido y hacer que vivan en plenitud y armonía.
Hoy que, tan
recimietemente, se ha terminado el mapa genético humano, es el momento
de conseguir una total comprensión y saber hacer un buen uso, del mapa
psicológico del Ser Humano.
En este empeño
tan promotedor y fructífero, el siglo XXI nace con la promesa y una realidad
ya comenzada, de hacer una síntesis maravillosa entre astrología
y psicología. Así, el astrólogo dejará de ser un
mero adivino para convertirse en el mejor terapeuta y consejero porque tiene
a su disposición toda la sabiduría de un viejo conocimiento milenario,
totalmente renovado y adaptado al nuevo ser humano y a los nuevos tiempos.
Que
la paz, la fuerza y el gozo os acompañen
en
vuestro viaje personal hacia la Armonía Universal
Francisco
P. Torres Perales